Cris Vilchez, 32 AÑOS, PERIODISTA DE EL COMERCIO

“Englobo lo que ha pasado con mi familia como el poder de la solidaridad”

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Mi hermano se llama Johan Dany Vilchez, tiene 43 años. Él estaba con gripe, pero empeoró por la COVID-19. Se encontró con un sistema colapsado en el hospital,no le quedó otra que ir a una clínica ubicada en Surco a unas cuadras de la avenida El Polo.

 

En ese momento, no pasaba por nuestra cabeza cuánto dinero puede significar que él sea atendido ahí. Creíamos en que podía recibir la atención y tener la oportunidad de luchar por su vida. Johan ingresó el 13 de abril y el 16 nos informan que pasaba al área de UCI (Unidad de cuidados Intensivos). Fue desesperante. El 17 en la mañana nos comentaron que fue conectado a un respirador mecánico porque le había dado taquicardia.

 

Ya había pasado un mes, estábamos fuera de presupuesto. Habíamos depositado todos nuestros ahorros. No sabíamos qué hacer, pedimos ayuda a familiares. En total, estuvo 66 días hospitalizado. 

 

La cuenta llegaba a 330.000 soles. Eso era lo que debíamos, porque faltaban los otros días, ya que a mi hermano le dan de alta el 18 de junio. 

Nos sentimos víctimas de ese sistema abusivo. Salieron unas cuantas noticias similares en las webs de noticias y ahí quedaba. No éramos los únicos.

 

Una vez que hicimos la denuncia pública en nuestras redes sociales, muchas personas se solidarizaron, el Gobierno actuó y la clínica informó que iban a cobrarnos la ‘tarifa solidaria’ de 55.000 soles más IGV, que era un total de 70.000 mil soles. Todo lo excedente iba a ser devuelto. No fue una devolución inmediata, nos cobraron por la atención de mi hermano, la tarifa social más el IGV y nos hicieron la devolución del excedente.

 

Mi hermano salió con incapacidad temporal, no podía hacer nada por sí mismo. Estuvo con depresión, tenía trastornos psicóticos, miedo, pesadillas y estuvo con una sonda Foley. Sin embargo, todo era recuperable. Ahora lleva cursos de mecánica automotriz por Zoom, ya ha recuperado su movilidad, ha quedado con deficiencia motora, pero cada día mejora producto de las terapias físicas y psicológicas.

 

Englobo lo que ha pasado con mi familia como el poder de la solidaridad, porque mi hermano se ha salvado por el apoyo de mis amigos, personas que no conozco que me donaron hasta 2.500 soles y por compañeros de trabajo con los que recolectamos cerca de 10.000 mil. Por ellos, mi hermano está vivo: por la fuerza de mi familia y por la solidaridad de todos.

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